5 SECRETOS PARA CONVERTIRSE EN UN GRAN PREDICADOR DE LA PALABRA DE DIOS

Soy predicador de la Palabra del Señor hace al menos 15 años. Debido a esto y por el hecho de escribir varios artículos en el Blog de las ideas, muchas personas me preguntan cómo hacer para ser un buen predicador de la palabra de Dios.

¿Cuál es el camino a seguir? De hecho, el ministerio de la predicación de la palabra de Dios es fascinante. No es casualidad que la Biblia dice:“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10: 14-15).

El ministerio de la predicación es muy importante y es también muy importante que los predicadores tengan esto en mente, pues la Biblia también nos da una advertencia severa: “¡Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová!” (Jeremías 48:10).

Dadas estas cosas, me gustaría compartir algunos secretos importantes para quien desea ser un buen predicador de la palabra de Dios. Secretos que uso en mi propia caminata y que aprendí con grandes maestros:

¿Cómo ser un buen predicador de la Palabra de Dios?

Secreto 1 – Evalúa si tienes el llamado a ese ministerio

Todos nosotros tenemos el llamado de Dios para predicar el Evangelio, para anunciar las buenas nuevas de la salvación (Marcos 16:15). Sin embargo, algunas personas son llamadas por Dios para predicar este Evangelio de una manera especial, a través de la exposición de la Palabra de Dios en un púlpito de una iglesia, en un pequeño grupo, en una célula o incluso en una reunión evangelística al aire libre. Es muy importante que la persona que desea ser una predicadora de la Palabra entienda si tiene realmente ese llamado.

Una de las formas de saber esto es analizando el propio corazón: ¿Tienes un gran deseo de enseñar a las personas sobre las cosas de Dios? ¿Te gusta mucho estudiar la Biblia y aprender los significados de los pasajes bíblicos? ¿Estás esperando que alguien te llame para ministrar la palabra de Dios en algún lugar? Oras mucho a Dios pidiendo que te ayude a ser un buen predicador? Si has contestado sí a esas preguntas es porque dentro de tu corazón arde esa llama que Dios puso en ti para ser un predicador de la Palabra.

Secreto 2 – Vida con Dios en orden

Aquel que desea ser un predicador debe saber que tendrá mucha responsabilidad sobre sí. Esto porque el predicador tiene mucho mayor conocimiento sobre las verdades de Dios y, por eso, tiene mucha más responsabilidad de ser un practicante de ellas. El predicador no es alguien que sólo comunica el mensaje de Dios, antes, él la vive. Por eso, para ser un gran predicador es esencial que la vida del mismo esté en orden. Es necesario tener comunión constante con Dios, cercanía con el Padre, pues Dios es la fuente de donde el predicador saca sus mensajes. Un predicador sin una vida llena del Espíritu Santo fatalmente predicará mensajes vacíos y quedará avergonzado. Por eso, vale advertir que las disciplinas espirituales como oración, meditación en la palabra, ayuno, comunión, servicio, etc., necesitan formar parte de la vida del predicador.

Secreto 3 – Estudiar la Biblia todos los días

La fuente de los mensajes del predicador es Dios. Y Dios dejó su Palabra como la base del trabajo del predicador. Por eso, para ser un buen predicador es necesario mucha, pero mucha Biblia. La vida de un buen predicador debe contener el estudio sistemático de la Biblia, es decir, el estudio de la Palabra debe formar parte de la rutina del día a día de él, aunque no tenga un mensaje para preparar en ese momento. El estudio de la Biblia prepara el corazón del predicador para vivir en la presencia de Dios y también para entregar el mensaje de Dios con unción y poder cuando sea solicitado por el Señor. De ahí la importancia de estar siempre preparado.

Secreto 4 – Pedir a Dios oportunidades

Un buen predicador no es alguien pasivo, es decir, que está a la espera de oportunidades para exponer la palabra de Dios. El buen predicador es activo, buscando siempre en oración a Dios oportunidades para ministrar la palabra de la salvación, y siempre poniéndose a disposición de sus líderes y de su iglesia para ser usado siempre que surjan oportunidades. Sabiendo que el buen predicador está siempre estudiando la Biblia, siempre buscando la dirección de Dios, anotando lo que Dios habla con Él para estar preparado para entregar una predicación llena de las verdades de la Palabra donde Dios lo envía.

Secreto 5 – Prepararse con buenos recursos

Un buen predicador no creer que ya nació listo. Dios nos da el Espíritu Santo, pero también desea que avancemos como cooperadores (1 Corintios 3: 9). Esto implica hacer nuestra parte. Sí, el buen predicador necesita estudiar, necesita prepararse.

Cuando empecé a sentir el deseo de predicar la Palabra era muy, pero muy tímido. Sólo de hablar mi nombre me sonrojaba. He llegado a cuestionar mi llamado delante de Dios. ¿Cómo alguien tan tímido podría predicar la Palabra? Fue ahí donde Dios me hizo entender que yo estaba siendo lapidado.

Dios puso en mi camino un pastor que me dio un curso de homilética (El arte de predicar) y también me enseñó mucho sobre oratoria. Con los diversos entrenamientos que hicimos mi confianza fue aumentando y también mi conocimiento. Fue ahí donde Dios me fue usando cada vez más. Es por eso que hoy indico a todos los que desean ser buenos predicadores que inviertan un poco en su preparación. ¡Para ser un buen predicador el camino de la preparación es obligatorio!

Conclusión

Para ser un buen predicador es necesario mucho más que voluntad. Es necesario entender el llamado de Dios y hacer tu parte. Nada va a caer del cielo. Las dificultades aparecerán, pero vencer cada una de ellas y entregar el mensaje de Dios a la gente vale cada lucha. Invertir en tu preparación es imprescindible. El tiempo con Dios, la lectura y el estudio de la Biblia, mucha oración y consagración, además de hacer tu parte y estudiar con buenos cursos de predicación es algo muy importante!

¡Que Dios te use mucho para honra y gloria de Él!

Por Presbítero André Sanchez


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