LA TIMIDEZ

“Y les dijo: -¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe?” (Mc 4:40)

El tímido a quien el Señor se refiere, es aquel que acepta la religión, pero no consigue creer en el poder de Dios. Este, no deja el evangelio expulsar sus limitaciones, sino que limita el evangelio a su propia pequeñez.

Él entierra sus talentos, no busca milagros, así como no toma posesión de las promesas que Dios hizo a sus hijos, y así no puede ser usado.
El tímido a quien se refiere la Biblia, no comparte lo que ha ganado: la salvación.

La timidez expresa falta de confianza en sí mismo, ella nos disminuye porque nos encontramos insignificantes y pequeños ante las otras personas.
Tenemos miedo de que las personas van a pensar a nuestro respecto.

Pero usted puede vencer toda timidez, y transformarla en osadía en el Espíritu a través de la oración y comunión con el Señor.
Cuando el Espíritu Santo entra, las cosas empiezan a ser cambiadas, porque Él es también un Espíritu de osadía y fuerza.

El mejor camino para vencer la timidez es estar firme en la fe. Acérquese al Altísimo y tenga su vida transformada. Con Dios se vuelve fuerte para enfrentar cualquier obstáculo.

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